El observador imparcial no-invidente pensaría en cualquier cosa antes de parar a saludarle. La vida del anónimo señor sobre el cual decimos unas cosas que a continuación pasamos a relatar empieza justo en el principio. Justo después, este señor, por llamarle de algún modo, que después hizo las cosas todos sabemos, y que por supuesto no diremos nada porque somos personas decentes.
Este señor, por llamarlo de alguna manera, tuvo la vida que tuvo, hizo las cosas que hizo, y Dios Padre le tendrá en su regazo, para juzgarlo. Si fuera por mi, este ya ardía en lo más profundo del infierno.
Igual aprovecho este epitafio tan gonito que me ha escrito Tavernet para dejar esto definitivamente, porque ya huele a abandonado y no quiero ser el Ozzy Osbourne de los blogs